Gracias a la institución donde laboro, que “llena está de
gracia y el señor ha estado con ella”, pues si esto fuera obra de humanos, hace rato habría
desaparecido; he podido adquirir algunas visiones de lo que es el acto
pedagógico y de lo que es el acto demagógico, términos confundidos por algunos
e inentendidos por otros. Lastimosamente, y como lo he evidenciado hoy, desdibujados
por algunos “frutos benditos” del “vientre” institucional, que ha sido “vida dulzura
y esperanza nuestra”
En anteriores circunstancias he estado “indignado”, como se suele llamar por estos tiempos a
aquellos que quieren una vida más cómoda y que el
estado no les facilita; y he tenido la intención de desahogar mis prejuicios e
inconformidades mediante el texto, pues es aquí donde la pronta y autoritaria
defensa del “indignador” no censura arbitrariamente la queja de este “doliente”.
Y es que en “este valle de lágrimas” en el que se convirtió la educación
colombiana, que según los expertos es por no leer a García Marquez, como si saber
que el coronel “desmisivado” fuera a pagar mi crédito hipotecario, estoy yo
también esperando que “los ojos misericordiosos” de los escuderos del
pragmatismo tengan una visión humanista.
Sin embargo no soy el más humanista de todos, pero si trato
de alejarme día a día de la animalidad que evidencio en el “produccionismo académico”,
además no se trata este desahogo en demostrar las virtudes de los “administrativos
humanados” ni de este pobre diablo, sino de “vivir para contarla”.
Pues resulta que hoy tuve el agrado de participar en un “Panel”,
y atención, no de expertos como uno regularmente lo suele apellidar, sino de “socialización
y buenas prácticas”, que aunque muy significativas, poco incidentes en mi
actividad docente diaria, ya por falta de argumentación o por desconexión con la
realidad del ser facilitador.
Media hora después de la culminación del “panel”, cuando la
indignación ha diezmado, puesto que las palabras mordaces se cuecen es “en
caliente” me doy cuenta que no advertí el alcance de dicho evento, pues claro,
la socialización no implica la interpelación de parte del público observador;
pero yo como buen participante y apropiado de mi rol docente me he dado a la
tarea de realizar unas cuantas preguntas frente a cada presentación, todo con
la intención de enarbolar la tarea crítica con que un facilitador podría ver el
asunto.
Pasados al espacio de preguntas, en donde presumí la “inclusión”
de este ciego academicista con tendencias especulativas y disruptivas, presenté
a los moderadores 9 precisas preguntas derivadas de la lógica institucional
versus las ideas del panel, aquí sucede lo que he considerado una censura y una
falta de respeto por las 2 horas que me tragué en línea: solo fue leída una
sola pregunta y eso que a medias. Más allá de la lectura esperaba la respuesta
a las mismas, e incluso, más que las respuestas, porque seguramente fueron
cuestionamientos que pecaron de ingenuos, se podría esperar una amable
corrección o invitación a intervenir en otros contextos o a dirigir las
preguntas al correo electrónico como hacen aquellos que quieren eludir temporal
o permanentemente un tema.
Hoy me he quedado con mis preguntas en el tintero, más una
anulación a la posibilidad de preguntar. Consideraré enterarme de la
caracterización a las intervenciones que se permitirán o no censurarán en el
próximo panel, que tan ampliamente se compartió y se le generó expectativa.
Cuando compartan la grabación de tal “Panel+i+t –
divergencias”, editaré la entrada a este blog
para considerar que algún “abogado vuelva sus ojos misericordiosos y me
muestre en este destierro” algo de dignidad.
Ahora bien, como lo suelo proponer, lo más importante de una
mala experiencia son los aprendizajes, que yo convierto en preguntas, y que quizá
sea la intención indirecta de quien no consideró mis cuestionamientos al panel:
- · ¿Será que en el modelo de panel virtual, el que menos importa es el asistente?
- · ¿Acaso preguntar es comprar?
- · ¿Rezar y pecar es empatar?
- · ¿Comentario que nace torcido no se endereza?
- · ¿Aplica la ley solo para los de ruana?
- · ¿Socializar es silenciar?
- · ¿Moderar es editar?
- · ¿Observación personal es participación impertinente?